La Tengo, No La Tengo

El humor, en sí, es difícil sobrellevarlo en un audiovisual, o donde sea. Es delicado no cruzar la fina línea de lo idiota. Intentar llevar una trama cómica, para mí, vale de dos cosas: la historia per se, y los personajes.

Una, pues porque amarra el contenido de la misma. El argumento fundamental para darse a entender. La otra, transmite la información del audiovisual; se deja encantar o admirar (no siempre es así) a través de sus características representadas en una actuación.

La historia narra el mundo amoroso de un chamo venezolano. Él, y su forma de ser, tratan de demostrar que para conquistar, y conservar a una mujer, se necesita más que un corazón bondadoso. Probablemente se necesita todo lo contrario.

Podría decir que el corto entretiene. Es decir, cumple la función por la cual se realizó la intención humorística. A parte, el mensaje también es claro. Me refiero a las interrogantes que siguen exhibiéndose en las conversaciones de los amores conflictivos.

Ahora, ¿técnicamente el cortometraje cumple una función atractiva? Yo creo que visualmente habría que cuestionarse algunas cosas. Como por ejemplo, los planos utilizados en algunas escenas, los movimientos de cámara, la musicalización, principalmente.

Siento que faltó un criterio más especializado en la utilización de los recursos. Sin embargo, se entiendo el bajo presupuesto. Dicho esto, también se comprende que eso no justifica la calidad de algo, o lo valioso. Creo en sí, que pudo resolverse de distintas formas algunos planteamientos.

Vale rescatar la escena cuando la ex novia entra al cuarto, y lo ve con Carla en la cama. Fue interesante en la posproducción lo que hicieron con ella. Creo que la actriz tendrá para reírse buena parte de su vida con eso.

 Después de todo, se considera el esfuerzo y tiempo.

Venezuela tiene con qué.

Un pensamiento en “La Tengo, No La Tengo”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *