Inception . You’re waiting for a train. Scene.

 

 

Escribir sobre Inception, es escribir indudablemente sobre Christopher Nolan. Es imposible ignorar cuánta atención causa la historia y los personajes en la película. Además el mundo inconsciente que se refleja, lo acompaña una buena carga de efectos especiales, que confirman la grandiosa producción que ha dejado este ser en nuestras manos.

Se puede decir mucho de esta película. Pero algunas veces no se puede decir nada. Simplemente nada, porque ella puede hablar por sí sola. Tiene la fuerza para hacerlo.

Me interesó una escena especial de la película. Es corta, sí, pero esto no quiere decir que no tenga un valor tan significativo, o pueda pasar desapercibida. De hecho, a mí parecer, es tan significativa, que entenderla y asimilarla en su momento, nos pudiese dejar la carga emocional más importante de la película.

Esta escena es la del tren. Me refiero a cuando Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) y Mal (Mario Cotillard), se encuentran apoyados en las vías del ferrocarril, esperando despertar del mundo que construyeron.

La confianza hace presencia entre la pareja en la escena. Se deja ver lo que fueron capaces de hacer. Al apoyar sus cabezas, sus manos se aprietan entre sí. Están juntos, y estarán juntos. La muerte para ellos, será el único escape.

Ese momento, Cobb le dice: Estás esperando un tren. Un tren que te llevará lejos. Tú sabes dónde esperas que te lleve, pero no puedes estar segura. Pero no importa, ¡¿dime por qué?! En ese instante se justifica la locura, pero también lo necesario de la trama.

La inclinación de la cámara, te hace estar allí. Te invita a compartir entre ellos la desesperación de lo que se anuncia. Primeros planos y planos detalle. Eso es todo lo necesario. No se avista el tren aún, se verá en su momento, pero puedes oírlo, y saber que se aproxima por unas vigas tambaleándose por la fuerza de la velocidad.

La musicalización impecable no se puede dejar a un lado. Música de suspenso que se queda sostenida en el momento. Además el crescendo del sonido del vagón que aumenta con los planos y las palabras que se dicen. Se escucha siniestro, vigoroso, y aturdidor.

Arrechísima.

La Tengo, No La Tengo

 

El humor, en sí, es difícil sobrellevarlo en un audiovisual, o donde sea. Es delicado no cruzar la fina línea de lo idiota. Intentar llevar una trama cómica, para mí, vale de dos cosas: la historia per se, y los personajes.

Una, pues porque amarra el contenido de la misma. El argumento fundamental para darse a entender. La otra, transmite la información del audiovisual; se deja encantar o admirar (no siempre es así) a través de sus características representadas en una actuación.

La historia narra el mundo amoroso de un chamo venezolano. Él, y su forma de ser, tratan de demostrar que para conquistar, y conservar a una mujer, se necesita más que un corazón bondadoso. Probablemente se necesita todo lo contrario.

Podría decir que el corto entretiene. Es decir, cumple la función por la cual se realizó la intención humorística. A parte, el mensaje también es claro. Me refiero a las interrogantes que siguen exhibiéndose en las conversaciones de los amores conflictivos.

Ahora, ¿técnicamente el cortometraje cumple una función atractiva? Yo creo que visualmente habría que cuestionarse algunas cosas. Como por ejemplo, los planos utilizados en algunas escenas, los movimientos de cámara, la musicalización, principalmente.

Siento que faltó un criterio más especializado en la utilización de los recursos. Sin embargo, se entiendo el bajo presupuesto. Dicho esto, también se comprende que eso no justifica la calidad de algo, o lo valioso. Creo en sí, que pudo resolverse de distintas formas algunos planteamientos.

Vale rescatar la escena cuando la ex novia entra al cuarto, y lo ve con Carla en la cama. Fue interesante en la posproducción lo que hicieron con ella. Creo que la actriz tendrá para reírse buena parte de su vida con eso.

Después de todo, se considera el esfuerzo y tiempo.

Venezuela tiene con qué.

La Tengo, No La Tengo

El humor, en sí, es difícil sobrellevarlo en un audiovisual, o donde sea. Es delicado no cruzar la fina línea de lo idiota. Intentar llevar una trama cómica, para mí, vale de dos cosas: la historia per se, y los personajes.

Una, pues porque amarra el contenido de la misma. El argumento fundamental para darse a entender. La otra, transmite la información del audiovisual; se deja encantar o admirar (no siempre es así) a través de sus características representadas en una actuación.

La historia narra el mundo amoroso de un chamo venezolano. Él, y su forma de ser, tratan de demostrar que para conquistar, y conservar a una mujer, se necesita más que un corazón bondadoso. Probablemente se necesita todo lo contrario.

Podría decir que el corto entretiene. Es decir, cumple la función por la cual se realizó la intención humorística. A parte, el mensaje también es claro. Me refiero a las interrogantes que siguen exhibiéndose en las conversaciones de los amores conflictivos.

Ahora, ¿técnicamente el cortometraje cumple una función atractiva? Yo creo que visualmente habría que cuestionarse algunas cosas. Como por ejemplo, los planos utilizados en algunas escenas, los movimientos de cámara, la musicalización, principalmente.

Siento que faltó un criterio más especializado en la utilización de los recursos. Sin embargo, se entiendo el bajo presupuesto. Dicho esto, también se comprende que eso no justifica la calidad de algo, o lo valioso. Creo en sí, que pudo resolverse de distintas formas algunos planteamientos.

Vale rescatar la escena cuando la ex novia entra al cuarto, y lo ve con Carla en la cama. Fue interesante en la posproducción lo que hicieron con ella. Creo que la actriz tendrá para reírse buena parte de su vida con eso.

 Después de todo, se considera el esfuerzo y tiempo.

Venezuela tiene con qué.

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